Cráteres en Chile
 

Introducción

Los efectos que produce un meteorito, en el momento de impactar la superficie terrestre, dependen fundamentalmente de 4 factores: su velocidad en el momento del impacto, su masa, su densidad y la del blanco donde impacta.

En el caso de meteoritos pequeños (menores a dos toneladas), estos son completamente frenados por la atmosfera y tocan el suelo con velocidades del orden de 0.2 km/s. En el caso que caiga sobre un suelo blando, este penetrara formando un agujero de impacto de su mismo diámetro y quizás con un par de metros de profundidad. Ejemplo de este agujero de impacto sería el cráter Martinez de Vaca Muerta.

Un Meteorito con una masa entre 10 a 50 toneladas, conserva una parte de su velocidad cósmica e impacta la superficie con una velocidad del orden de 4 km/s. En estos casos el cuerpo se quiebra y tanto los fragmentos de este y del suelo, vuelan en todas direcciones, formando un cráter de impacto que excederá grandemente el tamaño del meteorito. Estos cráteres tienen un diámetro que van desde un par a 30 metros. Ejemplo de este cráter es el de Imilac

Si el Meteorito es mayor a 100 toneladas, la velocidad con que impacta la superficie es del orden de unos 20 km/s. En este caso, la energía cinética que posee el meteorito es tal, que excede a una masa similar de cualquier explosivo convencional. En el momento del choque, una parte de esa energía es consumida en el calentamiento del meteorito, la cual es más que suficiente para producir la completa vaporización de toda la masa; esta súbita expansión provoca una gran explosión que arroja roca fundida y fragmentada en todas direcciones, provocando un cráter de explosión de proporciones gigantescas respecto al diámetro del meteorito que los formo. Estos cráteres tienen diámetros que van de cientos de metros a algunos kilómetros, Ejemplo de este cráter es el de Monturaqui.


Cráter de Monturaqui

Descubierto en 1962 por el geólogo chileno del Instituto de Investigaciones Geológicas, Joaquín Sánchez Rojas, al sur del salar de Atacama, a partir del examen de una fotografía aérea. Y estudiado por J. Sanchez y W. Cassidy en noviembre de 1965, en un programa cooperativo entre esta institución nacional y el Lamont Geological Observatory of Columbia University.

 

 

El Cráter se encuentra ubicado en la Sierra Almeida, Cordón de Lila, a 3 km al este del Cerro Tambillo, que debiera corresponder a su verdadera denominación, ya que la localidad de Monturaqui se encuentra ubicada a unos 70km al sur.

Emplazado sobre roca granítica paleozoica este cráter casi circular presenta un diámetro de 380m en sentido E-W y 360m en el eje N-S, también sus paredes presentan distintas alturas siendo la sur 11m más alta que la norte, hecho que evidencia la topografía acolinada previa al impacto. La profundidad máxima es de 31m punto que se ha transformado en el nivel de base local de los escurrimientos ocasionales y escombros gravitacionales aportado por sus paredes. Manriquez 2002.

Sanchez y Cassidy 1966 le asignan una edad terciario superior a pleistoceno. Roeschmann y Rada, 2000 vía termoluminiscencia sobre granos de cuarzo asignan una edad superior a 100.000 años, con un margen de error apreciable.

Los materiales relacionados con el impacto consisten principalmente en Impactitas distribuidas en las inmediaciones del cráter y en menor cantidad a fragmentos de hierro extremadamente oxidados (esquistos de hierro) pero que han permitido reconocer al meteorito como una Octaedrita gruesa del grupo A1.

La estimación del tamaño del meteorito es dada por la relación de Gault 1974, donde el diámetro del cráter es proporcional a la energía disipada en la explosión, en función de la densidad del proyectil y la densidad del blanco, así se estimo que con una velocidad de impacto de 15 km/seg, la masa del meteorito habría sido de 9.870 ton y la dimensión 13,4m lo que equivalió a 2,2 bombas atómicas semejantes a la de Hiroshima. Roeschmann y Rada, 2000.


Cráter de Imilac

“Dos Indios del pequeño lugarcito de Peine, José María Chaile y el finado Matías Mariano Ramos, cazando guanacos descubrieron este hierro meteórico hace 30 o 40 años” (Philippi 1860)

 


 

El cráter se encuentra a 3.8km al sudoeste de la aguada de Imilac y a los pies de unas lomas que lo protegen del viento predominante del S y SW. Sus dimensiones aproximadas son de 15m de diámetro y 4m de profundidad, aunque sufrió intervención en su profundidad ya que los descubridores escarbaron pensando en encontrar una veta de hierro, la protuberancia solevantada alrededor del perímetro (hombreras) se han mantenido en buenas condiciones.

Cráteres de Vaca Muerta

Esta masiva caída de un meteorito mesosideritico fue descubierta en 1861 por unos mineros cateadores, 60km al sur este de Taltal. Quienes al pensar que se trataba de afloramientos de minerales de plata montaron faenas para su explotación, dejando grandes acopios de meteoritos sobre sacos de arpillera, cercanos a sus cráteres de impacto, al confirmar que se trataba de Fe-Ni y no plata el metal que brillaba. La descripción detallada de este meteorito la realiza por primera vez Ignacio Domeyko y se halla en los anales de la Universidad de Chile de 1865 y la profundiza en su libro Mineralojia de 1897.

En su exploración al desierto de Atacama de 1883, Sundt se encuentra con estos antiguos laboreos meteorítico y nos da la primera descripción de uno de estos cráteres “encontré apilados unos cuantos centenares de pequeños trozos al lado de una excavación que se había hecho en el terreno suelto que cubre las lomas. No había señal ni de veta ni de cerro firme en ninguna parte. La excavación que tendría un ancho de 1.5m x 2m de largo y una profundidad de 1.5m aún presentaba numerosos trozos del meteorito mesclados con el ripio en su interior” (Sundt 1909).

“Unas 4 cuadras más al norte había como 10 quintales españoles de la misma clase de aerolitos chancados y apilados sobre sacos” (Sundt 1909).


Foto tomada por E. Martinez en la expedición de 1985 (redescubrimiento de Vaca Muerta).

 

Hoy en día, sobre la meseta y dentro de una superficie de 1 km2 podemos observar los 5 mayores cráteres de esta masiva caída, todos ellos asociados a antiguos laboreos mineros, los que dejaron más bien formas elípticas que circulares.

El más grande de estos, VM-1 presenta el eje mayor de 9.30m y el menor de 7.16m, con una profundidad de 1.35m




VM-2 presenta los ejes de 5.57 x 3.65 m y una profundidad de 1.25m


VM-3 es el más circular con ejes de 3.45 x 3.38 y una profundidad de 0.32m


VM-4 presenta ejes de 2.60 x 2.43 con una profundidad de 0.26m


Y el menor de estos cráteres VM-5 presenta ejes de 2.55 x 1.90m y 0.52m de profundidad

Bajo esta meseta (donde se encuentran los 5 principales cráteres de Vaca Muerta) y al empezar la planicie encontramos la masa Martinez el 13 de febrero de 1985 y con ello redescubrimos el histórico sitio del meteorito de Vaca Muerta.

Felizmente registramos fotográficamente el hallazgo de esta masa de 312kg ya que con la secuencia fotográfica hoy día podemos deducir de forma más precisa la relación entre los diámetros de las excavaciones hechas por los mineros del siglo 19 en los 5 principales cráteres y las masas meteóricas que se abrían hallado dentro de estos. Y así estimar de forma más precisa la masa total de esta caída.

Lamentablemente hoy en día el cráter Martinez fue totalmente destruido por acción antrópica.


Foto tomada por E. Martinez en la expedición de 1985 (redescubrimiento de Vaca Muerta).


Conservación

A los futuros visitantes de estos testimonios de colisiones cósmicas les pedimos que hagan un esfuerzo en conservarlos para las futuras generaciones; simplemente estacione su vehículo a distancia prudente de los cráteres y disfrute del paisaje caminando.

Mediciones en VM-5